Rocío Ramos-Paúl, la 'Super Nanny', participa en Oviedo en las VI Jornadas sobre infancia y adolescencia en riesgo social. Os ofrecemos unos extractos de su intervención:
Si un niño de 4 años no tiene unos hábitos -vestirse, asearse, comer-, es muy probable que de mayor tenga problemas de obediencia, autoestima y autonomía
Modificando los comportamientos de los padres cambiamos los de los hijos
Todos funcionamos de la misma manera, pero cada uno es diferente. Las causas de un mismo comportamiento son distintas, pero nosotros no entramos en ellas. La terapia que yo aplico es la cognitivo-conductual y en el programa sólo se trata el comportamiento de los niños. Frente a un comportamiento determinado modificamos la dinámica familiar, y eso cambia los comportamientos de los niños. Son pequeñas estrategias: un niño chilla para que le hagan caso, se deja que lo haga sin prestarle atención y cambia de comportamiento. Esas pequeñas estrategias producen cambios a otros niveles, y es frecuente que los padres comenten que se sienten más tranquilos.
El mayor error que puede cometerse en la educación de los hijos es no plantearse la necesidad de un cambio. Son casos en los que no hay motivación para solucionar la situación.
Todos los padres son capaces de imponer disciplina. Uno sabe lo que tiene que hacer y lo adapta a su situación: si tiene una voz débil, sabe que al dar una orden debería subirla un poco más...
Algunos padres quieren que sus hijos se comporten como adultos. El problema puede estar en no poner límites o en poner demasiados. Que los niños, con 2 o 3 años, se peguen en el colegio es normal, otro asunto es cómo se canalice eso, cómo se haga evolucionar. No se puede salir a comer con un niño y pretender que permanezca sentado tres horas a la mesa.

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