jueves, 23 de noviembre de 2006

I Semana Educativa (2)

PIZARRINES contra ordenadores portátiles, cuadernos de vistosas fichas contra enciclopedias en rústica, un viejo magnetófono en vez del más moderno reproductor de CD, colecciones de cromos que enganchaban tanto como la actual 'play station'... Pasar estos días por la sala de exposiciones de CajaGranada de Motril es hacer un interesante viaje, para muchos también nostálgico tal vez, a la escuela del pasado y comprobar la evolución de modos de enseñanza y materiales de trabajo de otras épocas. Otros tiempos, otros medios, otras doctrinas.

Ángel Pacheco, antiguo profesor de la Escuela de Arte de Motril, actúa de cicerone para los grupos de escolares que se acercan a la muestra, unos 2.000 en cuatro días. Conoce el paño, no en vano se formó en antiguas escuelas como la que se escenifica en un rincón del salón, de los años 60. Varios pupitres de madera, una pizarra y la mesa de la maestra, objetos cedidos por las monjas nazarenas de Motril para la ocasión.

«Ahora tenéis un libro para cada asignatura pero en mi época todo estaba en libros como éste», comenta y muestra un ejemplar de la famosa enciclopedia Álvarez, en donde se encerraban todos los saberes que un alumno debía asimilar hace cinco décadas.

La pluma de 'El Quijote'

Los niños y niñas, boquiabiertos, no sueltan palabra. Absortos están en lo que ven en paneles y vitrinas: viejos manuales de lectura, antiguas cartillas de notas amarillentas, fotos de la Escuela Nacional, colecciones de piedras, grandes mapas de los años 40, tinteros y plumas... «Como la de 'El Quijote', que yo la he visto en la tele», interviene Paula, de siete años.

«Imaginaos que vuestra maestra no os llevara, como hace todos los años, a Perandrés a comer helados», plantea el maestro Pacheco. Y es que el documento que enseña es una copia del contrato que las maestras de 1923 debían firmar para asumir su función docente a cambio de «no casarse, no teñirse el pelo ni maquillarse, no fumar ni beber, estar en casa a las ocho...». «No, eso no, que la 'seño' Cristina está casada y nos tiene que llevar como siempre», insiste uno de los pequeños, alumno de 2º de primaria del CP 'Reina Fabiola'.Y así, entre risas y comentarios, sigue la visita viendo otros objetos curiosos como un antiguo magnetófono que se usaba en los años 70 en el CP Cardenal Belluga. «Ahora tenéis los cedés y hasta existe el sistema MP3», comenta una maestra ante la mirada atónita del alumnado que no ve por dónde puede sonar tan extraño artilugio. «Y mi hermano hasta tiene un MP4», reclama otro joven.

Viaje al pasado

Y es que esta exposición, montada con motivo de la celebración de la Primera Semana Educativa de Motril, supone un viaje al pasado, no tan lejano, salpicado de anécdotas y de cacharros raros que despiertan a la vez admiración y extrañeza en los jóvenes visitantes, acostumbrados a la videoconsola, el ordenador, a Internet. «Un cole de cosas viejas», dicen los estudiantes que pasan. Difícil pues que sepan cómo funciona un tocadiscos o ese viejo tomavistas. «Maestra, ¿qué es esto?», pregunta el inquieto Juanjo. «Una simple máquina de escribir que no es tan antigua y es que, no os creáis, en unos años los móviles y el MP3 también estarán en alguna exposición como ésta», advierte una de las maestras acompañantes. A buen seguro, que el tiempo no pasa en balde y si ahora se habla de centros TIC... ¿cómo serán los colegios en 20 años?
«Bueno, bueno, pero lo que no ha cambiado ni cambiará es una cosa: que hay que ir al 'cole' y estar contento con lo que allí se hace y se aprende», culmina sabiamente Ángel Pacheco al despedirse del grupo.


«Maestro... ¿y el recreo? Que antes también había recreo», apostilla una chica.


Fuente IDEAL. Rafael Gan.


La exposición podeis verla en el Centro Cultural de Caja Granada en Motril.

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