domingo, 8 de octubre de 2006

La Educación Infantil

La intervención educativa en la etapa de Educación Infantil requiere, como en el resto de los cursos escolares, una planificación previa que parta de la realidad de los niños y su forma de aprender. Por tanto, el conocimiento de la etapa madurativa de los niños, es decir, en qué fase de su desarrollo se encuentran, cuáles son sus posibilidades y limitaciones, será el punto de inicio del trabajo del profesor.
No obstante, las situaciones de los niños de un aula determinada, aunque compartan edades similares, no será igual. En primer lugar, existen diferencias individuales entre los niños, ya que cada uno lleva un ritmo de aprendizaje que será preciso respetar adaptando la intervención educativa. Además, de forma no intencional, nuestros hijos han ido adquiriendo conocimientos. Saber qué es lo que saben de cada tarea o actividad que queremos que aprendan nos ayudará a partir de la situación real de cada niño y poder ir aumentando progresivamente la dificultad de los aprendizajes que les ofertamos.
En relación a las características de los niños entre los tres y los cinco años, éstos se encuentran en un periodo dominado por la actuación y el movimiento. Teniendo en cuenta esta característica de su desarrollo, todos sus aprendizajes deben tener una base de actividad, permitiendo que el niño los vivencie. El aprendizaje se inicia en una fase de experimentación a partir de la que podemos generar otras actuaciones o aprendizajes.
Generalmente, el conocimiento que tienen los niños del mundo que les rodea es globalizado, es decir, se contempla como un todo. Por tanto, los aprendizajes que se le oferten no deben estar fragmentados ni separados, ya que para él, si se le muestran de forma aislada, pueden carecer de sentido. Por ello, los contenidos de los aprendizajes de esta etapa no se separarán en asignaturas, sino en áreas de aprendizaje más generales entre las que existe una gran interdependencia. Por ejemplo, en Primaria estudiarán Lengua y Matemáticas, mientras que en Infantil los contenidos de estas asignaturas están englobados en el área de Comunicación y Representación.
Estas áreas de aprendizaje son ámbitos de experiencia significativos para el niño. En Educación Infantil las áreas en torno a las que se organiza el aprendizaje son tres: Identidad y autonomía personal, Medio físico y social, y, Comunicación y representación.
Esta distribución en áreas responde a las propias necesidades e intereses del niño. Los aprendizajes que se le ofertan deben partir de los conocimientos que ya poseían con el fin de irlos ampliando y organizando. El educador aquí tiene un papel de guía, facilitando estas situaciones y realizando sugerencias, pero sin forzar el proceso natural del niño. Si les ofertamos aprendizajes que despierten su interés y curiosidad y que les resulten útiles se motivarán e implicarán en ellos más fácilmente. Para obtener éxito, es necesario que el niño sea el protagonista de su propio aprendizaje.
La planificación globalizada del aprendizaje supone la aproximación global del niño a esa realidad. En la programación del aula este principio de globalización se concretará en la presentación de los aprendizajes a través de centros de interés, pequeños proyectos, etc., en torno a los que se organizarán los contenidos. Por ejemplo, si utilizamos un cuento, todos los contenidos de aprendizaje estarán organizados en torno al mismo, sin que el niño llegue a diferenciar que actividades hacen referencia a contenidos de lógica matemática, de prelectura, de lenguaje oral, etc.
En estas edades, el juego es la actividad a la que más tiempo dedican nuestros hijos. Aprovechar esta circunstancia nos va a facilitar que aprendan de forma significativa y motivadora, disfrutando con ello. Por tanto, el juego constituye un instrumento básico de aprendizaje en estas edades, sin que el niño deba percibir diferencia entre trabajo y juego.
En definitiva, hasta ahora las actividades de nuestros hijos estaban planificadas exclusivamente por nosotros, ordenando y organizando su vida: decidimos la hora de acostarse, qué debe comer, etc. La necesidad de actuar bajo un ambiente estructurado se complementará con la organización que el profesor haga de sus juegos, conversaciones, tareas escolares, visitas al baño, etc., organizando no sólo las actividades de aprendizaje sino también las interacciones y situaciones sociales.

Fuente Editorial Santillana

No hay comentarios: